junio 29, 2022
Felicitación Siglo XVII

El BELÉN EN EL SIGLO XVII

El BELÉN EN EL SIGLO XVII

Para iluminar con la luz de la Navidad este año tan triste y sombrío que pronto dejaremos atrás, querría presentar un tipo de belén especial, inspirado en los altares y simulacros que, en las grandes fiestas barrocas, se alzaban con ocasión de distintas solemnidades religiosas y que han sido descritos con todo detalle en numerosas relaciones. En definitiva, un altar-belén barroco como el que podía verse en las calles, a plena luz del día o iluminado por la noche.
La reconstrucción facticia que os ofrezco en esta ocasión es una mezcla del antiguo «altar de Pascuas», “nacimiento o belén de gradas” y Sacro-montes o
«peñascos“. Evoca, a pequeña escala y modestamente, los grandes formatos que se levantaron en los siglos XVII y XVIII en todos los
territorios de España y sus Indias. Imaginemos este altarbelén a tamaño monumental, alzado en las calles de la población que elijas. Tomando textos de aquí y de allá, la descripción de este belén, en el lenguaje de siglos atrás, podría ser como sigue:

«Llegada la época de la Navidad, se levantó un altar a maravilla, de gran curiosidad y copia de figuras. Se alzaba a modo de pirámide, con una colgadura de seda azul de Valencia, con flores y pájaros por fondo. A cada uno de sus lados, simulaba un peñasco, con sus rocas y vegetación muy al natural…y en el centro se alzaban dos gradas altas, revestidas de preciosas sedas verdes con ramos de flores que imitaban con artificio un jardín ameno, enmarcadas por puntas de oro.Tres grandes árboles, traídos de las serranías más escarpadas, cubrían con sus ramas el frente, con el más alto al centro, donde un ángel de cera blanca y cabellos dorados, ricamente vestido, y con la estrella sobre su cabeza, invitaba a los fieles a acercarse al sagrado misterio. Sobre la mesa se dispuso un prado ameno, con sus hierbas y boscaje de árboles muy al natural y otros de ramas de oro y plata, y en él unas escaleras o gradillas, con un gran ramo central de flores de mano, y espigas , de hojilla de oro, plata y cristal nacarado de Murano. En él, con muy hermosas figuras, se representa la escena de la Adoración de Jesús por los Santos Reyes, éstos con sus coronas, cetros y ofrendas, mezclados con los pastores, que asimismo vienen a adorar al Santo Niño.Muéstrase Nuestro Redentor con su halo de plata dorada, en una cuna de oropel resplandeciente, junto a su Madre María, la Reina del Cielo, con saya blanca de flores, manto azul, halo y corona dorados … y su padre en la Tierra el glorioso Patriarca San José, vestido de rica seda roja floreada y galón de oro, con manto amarillo dorado y su vara de plata. Entre otras figuras de curiosidad, puede verse un ángel atizando un brasero, que calienta al Divino Niño con el fuego amoroso de las almas. En la primera grada, entre pomos de flores de mano, cuya perfección asombrosa imita la Naturaleza, están dos ángeles con velas, primorosamente vestidos, escoltando a otro, con halo dorado, que anuncia la Buena Nueva. Más arriba, en lo alto, figúrase el jardín del Paraíso, donde tañen los ángeles suaves melodías entre árboles de oro y arcos de flores. Iluminaban el simulacro numerosas candelillas, desde lo alto del árbol mayor hasta el borde de la mesa, donde se habían colocado otras al modo de las resplandor no ofuscase la mirada y en la penumbra era todo un fulgor de luces y otras que se encendían y brillaban como chispas».

Con esta recreación de un altar callejero del barroco,
XVII.es
desea hacerte llegar sus mejores deseos de paz, salud y felicidad, para ti y los tuyos, en estas
navidades y próximo año 2021

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Benito Rodriguez Arbeteta

Doctor en Historia, Historia del Arte y Territorio; Máster en Métodos y Técnicas Avanzadas de Investigación Histórica, Artística y Geográfica, UNED; Licenciado en Historia del Arte y Estética por la UAM. Temas de investigación: Además de la expatriación de Arte, se centra en la imagen de la Monarquía Hispánica, en especial sus rituales, y sus monumentos fúnebres. La iconología y la emblemática, lo que implica establecer la relación existente entre la obra de arte y el espectador, a través del estudio de la visión.

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