febrero 10, 2026
Belén en Zamora

Belén en Zamora

El Belén en Zamora: “Con Buena Devoción. Belenes Barrocos”

En la ciudad de Zamora pueden verse estas navidades, además de los belenes al uso, una exposición diferente, que busca ahondar en las raíces de la tradición belenística, hoy considerada Patrimonio Inmaterial. Organizada por la agrupación Belenista La Morana, se expone en la sala de exposiciones La Encarnación, plaza de Viriato, hasta el 6 de enero de 2025.

Pero, ¿por qué es diferente?

Para empezar, y como señalan los textos que acompañan las obras, debemos situarnos en la Navidad de 1673, cuando un personaje del pasado, el Merino Mayor Antonio Moreno de la Torre, describe la tradición local de visitar los belenes o nacimientos, dedicados a recordar el acontecimiento que, para los cristianos, justifica la Navidad, el nacimiento de Jesús.

Estas representaciones, herederas de los autos, y dramatizadas en las loas, corderas y pastorelas del teatro navideño, consisten en colocar unas figuras en un escenario, formando un todo inseparable. Mientras que las figuras suelen conservarse, el escenario se arma y se desarma, por lo que es posible encontrar figuras anteriores al siglo XIX, aunque sean muy escasas y todas con gran valor histórico, es casi imposible conocer la mayoría de estos escenarios, salvo por algunas pistas que dejaron los montajes guardados en urnas o escaparates, la pintura de retablos y las esculturas, como el magnífico conjunto de la catedral zamorana que aquí se expone, acercada a los visitantes.

Las figuras, de distinta calidad artística, son todas ellas valiosos testimonios de los saberes y destrezas – a veces perdidos- empleados en su elaboración, y, sobre todo, de indumentaria, si esta es original o corresponde a patrones conservados. Parte de ellas son generalmente muy frágiles, por lo que se deterioran o destruyen con facilidad, lo que las convierte en extremadamente raras. Conjuntos como el del monasterio de Nuestra Señora del Tránsito en Zamora, o la Madres Franciscas de Salamanca son excepcionales y resulta asimismo excepcional el poder verlas fuera de las clausuras, por lo que semejante ocasión ya justifica la visita.

La exposición, dividida en cuatro ámbitos, comienza su presentación con elementos escenográficos, tanto navideños como de otros tiempos litúrgicos, añadiendo figuras que dejaron de incorporarse al belén, cuando éste cambio de concepto, pasando de ser simbólico, a veces místico, a ser descriptivo y pintoresco, combinándose desde el siglo XIX con el que busca la ambientación de Tierra Santa, en la Judea del siglo I, y las diversas versiones actuales, algunas muy libres y de gran fantasía, tanto en poses como escenarios. Un ejemplo es la presencia de Adán y Eva, o las representaciones de la serpiente como mujer, simbolizando el Pecado Original, que justifica la presencia de Jesús en la Tierra.

Pasa el visitante después a contemplar la magnífica cabalgata salmantina, de tamaño medio, pero maravillosamente conservada, una graciosa versión del Portal- cuna de Jesús con elementos manieristas y figuras que, a lo largo del tiempo, han ido colocando las religiosas.  Lo que llaman “chapiteles”, elementos de cristal y bronce colocados sobre el tejado, posiblemente sean puntas o cabos, joyas llamadas así por colocarse en los extremos de las lazadas, como puede verse en los retratos de corte de la época de Felipe II, otro ejemplo rarísimo que documenta algo perdido.

Las figuras monumentales del “Misterio” de El Tránsito, se complementan con reyes y pastores, algunos de cartón, otros de madera, unos de molde, otros tallados, todos ellos vestidos con telas antiguas al modo de la zona. La figura del Padre Eterno, elaborada en papelón, señala la posibilidad de que existiera un escenario muy grande, o bien que se realizaran funciones teatrales, con las figuras a modo de personajes. Este belén dispar, con figuras de distintos tamaños, como corresponde a los belenes antiguos, ha sido objeto de interés especial por parte de la Asociación La Morana, y gracias a su labor ha podido ser expuesto y admirado.

Las Mercedarias de Toro han prestado su misterio, con unas figuras de comienzos del siglo XVII ricamente vestidas, cobijadas bajo un templete dorado y pintado con ángeles y el sol, cuya explosión de colorido, característica del arte monjil del barroco, así como el amor por los detalles y las labores intrincadas, puede apreciarse también en la deliciosa cuna, rematada con pajarillos, donde un Jesús vestido como lactante, con su dijero de plata, descansa sobre colchón y cobertor bordados, cedido por las madres dominicas de la misma localidad.

En el plano artístico de alto nivel, destaca uno de los nacimientos catedralicios más bellos de España, El relieve de la Natividad, joya de la catedral, obra atribuida a Juan de Montejo y Alonso de Escobar, realizada hacia 1588, que se muestra fuera de su emplazamiento habitual, lo que permite deleitarse con su rica policromía y la perfección de la talla.

Cambiando de enfoque, se muestran diversos tipos de figuras, incluyendo las de papel recortado, que permite armar un belén en tres dimensiones, con un punto de vista fijo que enlaza con el origen teatral de esta costumbre navideña.

El postre se deja para el final, con figuras de buen tamaño, ataviadas con gran exactitud en lo que respecta a los modelos de indumentaria, que figuran la escena sacra, diversos personajes y un suntuoso cortejo de los Reyes Magos, que incluye el Caballero de la Estrella, figura perdida en España, pero vigente en sus Indias.

Acopiado durante años por la Agrupación, evoca lo que pudieron ser aquellos belenes cortesanos que se realizaban en el Real Alcázar de Madrid y que, a principios del siglo XVIII, denominaban en Nápoles «Presepe alla spagnola», refiriéndose a las figuras vestidas. Se presenta el conjunto con un fondo estilizado, basado en a la vista de Zamora que dibujara Joseph Augier en 1751.En conjunto pueden verse más de 300 obras en esta exposición singular con la que se celebra el 25 Aniversario de la  Agrupación Belenista La Morana. Tuve el honor de ser invitada para dar el pregón de Navidad en el Teatro Principal de la ciudad, momento en que era de justicia felicitar a su presidente, francisco Iglesias Escudero, la Junta Directiva, y los socios, por su entusiasmo y entrega al rescate de las tradiciones. En este caso con el apoyo de las Administraciones Públicas. 

El título » con buena devoción», corresponde a la frase con que Moreno de la Torre cierra su comentario sobre aquellas Navidades tan lejanas:

«(…) Los maitines en la Catedral fueron buenos; los villancicos, de gracia. En Santa María La Nueva los parroquianos tuvieron misa del gallo, danza, con obra al misterio de la Cruz de moros y cristianos, entremés lo hay, y otras cosas graciosas; y con esta se festejaron (en los) conventos y casas particulares. En casa de las hijas de Roque López hubo nacimiento de muchas cosas curiosas, con diferentes misterios, circuncisión, adoración de los reyes, que a todas horas había mucha gente (…). Buena devoción

Un viaje de dos siglos atrás que merece  la pena no perderse.

Adán y Eva.
Adán y Eva.
Belén en Zamora, Arpía
Belén en Zamora, Arpía.
Créditos exposición: “Con Buena Devoción. Belenes Barrocos”
Créditos exposición: “Con Buena Devoción. Belenes Barrocos”
Belén en Zamora, cortesano.
Belén en Zamora, cortesano.
Belén en Zamora, portal.
Belén en Zamora, portal.
Belén en Zamora, Catedral.
Belén en Zamora, Catedral.

Letizia Arbeteta Mira

Reseña de la  exposición: “Con Buena Devoción. Belenes Barrocos”

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