octubre 2, 2022
María Jesús de Ágreda

María Jesús de Ágreda

Una iconografía desconocida de la Venerable sor María Jesús de Ágreda

(I). La pintura y la iconología

 

Sor María Jesús de Ágreda (1602-1665), fue uno de los personajes femeninos más populares de su tiempo, con una personalidad poliédrica. La pintura inédita que presentamos se revela como una síntesis de sus vivencias místicas, en las que se mezcla la realidad tangible y lo sobrenatural. Para interpretarla, hemos desarrollado una metodología iconológica que enriquece el corpus iconográfico de este personaje, ayudando a la comprensión de su biografía y obra, en el contexto de la mentalidad propia de una época y su posterior interpretación.

La pintura que presentamos a estudio consiste en un óleo sobre lienzo, de 80 x100 cm, en formato apaisado, procedente de una colección particular madrileña. La obra, que se encontraba en regular estado de conservación, había preservado en su integridad las partes esenciales de la composición, por lo que fue posible en su día realizar una respetuosa restauración sin alterar la composición original.

Familia Coronel
Familia Coronel

[…] La propia singularidad de la pintura obliga dejar la cuestión abierta, pues coexisten rasgos propios que señalan un posible entorno local (castellano) —como la cartela de alusión familiar—, mientras que otras soluciones plásticas podrían vincularse con la producción novohispana. La intención del presente trabajo radica en señalar el valor iconológico e iconográfico de una obra pictórica, frente al mero análisis taxonómico que busca asignar una autoría, pues juzgamos que la mayor importancia en este caso radica en la excepcionalidad del modo de representar la idea, así como la información que aporta y las nuevas perspectivas que ofrece a un tema ampliamente estudiado.

[…] Así pues, interpretamos que en la pintura se representa una elección entre seguir a la Inmaculada Concepción o permitir el triunfo del dragón demoníaco. El Apocalipsis, en su capítulo 12, describe el dragón de otra forma, no coincidente con esta representación, pero narra la lucha de «la mujer embarazada» contra Satanás. En el cuadro, posiblemente se haya representado la irrupción de María en el escenario, en el momento antes de dar a luz y de recibir las alas para luchar contra el demonio. La batalla acaba con la victoria de la mujer y la eterna enemistad del dragón: Y así fue precipitado el enorme Dragón, la antigua Serpiente, llamada Diablo o Satanás, y el seductor del mundo entero fue arrojado sobre la tierra con todos sus ángeles. El Dragón, al verse precipitado sobre la tierra, se lanzó en persecución de la Mujer que había dado a luz al hijo varón.

Ágreda Jerusalén celeste
Ágreda Jerusalén celeste
Agreda Villafranca
Agreda Villafranca
Agreda herejía
Herejía

Sor María, en su Mística ciudad de Dios (Tercera parte, Libro VII, Cap. XV), describe una conversación entre Lucifer y los demonios en la que reflexionan sobre la estrategia a seguir contra la Mujer, que les molesta continuamente, por lo que desean vengarse en los cristianos sus hijos. Y aquí se introduce un concepto nuevo, como es la capacidad del judaísmo de hacer daño a la Iglesia. Los demonios, oído Lucifer, contestan:
«Levantemos juntamente la persecución contra los fieles, que para esto tenemos de nuestra parte a todo el judaísmo, irritado contra esta nueva Iglesia del Crucificado; y por medio de los pontífices y fariseos conseguiremos todo lo que contra estos fieles intentamos; y luego convertirás tu saña contra esta Mujer enemiga.»

Aprobó Lucifer este consejo, dándose por satisfecho de los demonios, que lo propusieron y así quedo acordado saliesen a destruir la Iglesia por mano de otros como lo habían intentado por Saulo. Continúa la Venerable presentando como resultado de este acuerdo la batalla de la Virgen contra el dragón, de lo que se deduce que el dragón aquí representa, no solo a Lucifer y el mundo infernal, sino también al judaísmo: «De este decreto resultaron las cosas que diré adelante y la pelea que tuvo María Santísima con el Dragón, y sus demonios, ganando grandes triunfos para la Santa Iglesia». Esta acusación de intentar destruir la Iglesia «por mano de otros», referida a los judíos, implica una gran animadversión. Y tratándose de sor María Coronel y Arana, es interesante porque podría no ser casual, sino el desencadenante de una situación prolongada, capaz de afectar a sus propias vivencias, como veremos, y enlaza con otra de las singularidades de la pintura que estudiamos.

Benito Rodríguez Arbeteta

Hipogrifo Revista de Literatura y Cultura del Siglo de Oro (ISSN: 2328-1308), Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA), Vol. 10, Núm. 1 (2022), pp. 125-145

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Benito Rodriguez Arbeteta

Doctor en Historia, Historia del Arte y Territorio; Máster en Métodos y Técnicas Avanzadas de Investigación Histórica, Artística y Geográfica, UNED; Licenciado en Historia del Arte y Estética por la UAM. Temas de investigación: Además de la expatriación de Arte, se centra en la imagen de la Monarquía Hispánica, en especial sus rituales, y sus monumentos fúnebres. La iconología y la emblemática, lo que implica establecer la relación existente entre la obra de arte y el espectador, a través del estudio de la visión.

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