septiembre 19, 2021
La Inquisición española de KAMEN

La Inquisición española de KAMEN

La Inquisición española de KAMEN

Reseña de  Javier González García Licenciado en Historia, técnico Superior en Administración y Finanzas

Desde hace algunos años, la opinión pública, alentada por movimientos sociopolíticos de distinta índole, llevan cuestionando los cimientos del trabajo historiográfico elaborado arduamente desde la Edad Moderna por distintas personalidades, y que guarda relación con uno de los pilares de la “Leyenda Negra” en España (términos del siglo XX, en alusión a la propaganda anticatólica del S.XVI), la denominada Inquisición Española. Es por ello necesario que, el historiador-investigador, remarque con  honestidad y objetividad el hecho histórico basándose en la materia prima, que son las fuentes históricas, concepto amplísimo a día de hoy,  para legitimar un hecho histórico. Ahora bien, el hecho de tener en nuestras manos un documento de carácter histórico, de cara a la labor del investigador, no significa que estemos ante la “verdad histórica” (a veces, los documentos no reflejan fielmente la verdad), entre otras cosas porque los documentos tienen una intencionalidad originaria que sólo podrá elucubrar un profesional con sentido crítico y experiencia, eso sin contar que muchos de estos documentos están destruidos por guerras, invasiones, incendios, purgas, desamortizaciones, etc. Por ello, es labor de todos salvaguardar el patrimonio para futuros investigadores.

Antes de hacer una valoración de la obra de Henry Kamen, nos hacemos la siguiente pregunta. ¿Qué entendemos por “Inquisición”?. Brevemente, podemos definir el término como aquel tribunal eclesiástico, surgido en el siglo XIII, cuyo principal objetivo fue perseguir delitos considerados como herejía, concretamente en el Sur de Francia y Norte de Italia en la Plena Edad Media. Así pues, el Papa Gregorio IX (1227-1241 d.C.) ordenó, para hacer frente a la herejía de los albigenses,  la creación del tribunal medieval dependiente de obispos, a su vez gestionado por los dominicos (la jurisdicción dependía de Roma). De estas dos áreas geográficas principales, se produjo una expansión hacia otras regiones europeas como el resto de Francia e Italia, Inglaterra, Bohemia, Hungría, el Sacro Imperio Romano Germánico, Corona de Aragón, Corona de Castilla, virreinatos americanos del  siglo XVI, etc. En definitiva, un tribunal no exclusivamente ibérico, como se ha venido afirmando con la ”Leyenda Negra”, sino más bien de carácter europeo, cuyas penas aplicadas fueron el encarcelamiento, deportación, trabajos forzosos en galeras, la obligatoriedad de hacer peregrinaciones, tormento, muerte en la hoguera, etc. En realidad, se velaba por la ortodoxia religiosa, el comportamiento del individuo en sociedad, etc., valiéndose de la ayuda de religiosos, “familiares” de la Inquisición (vecinos, espías, colaboradores), comisarios, auxiliares, “autos de fe” y visitas de distrito.

 

HENRY KAMEN, SU OBRA.

La obra La Inquisición española. Una revisión crítica es fruto del trabajo renovador del hispanista británico Henry  A. Kamen (Rangún, 1936), que vuelve a reescribir la obra original (1965) proporcionando al lector nuevas consideraciones sobre esta temática, debido en gran medida a las nuevas aportaciones en el mundo de la investigación a partir de los años 60 del pasado siglo XX; no se trata de una tesis doctoral sino de uno de los primeros trabajos de investigación de éxito que realizó el maestro británico en sus inicios (actualmente se sigue recomendando la obra en ambientes universitarios). Así pues, este clásico de la historiografía se suma a una larga lista de títulos sobre el tema. Es un trabajo erudito que pone en cuestión los planteamientos tradicionales sobre la Inquisición española, además de cuestionar métodos como el de la estadística (Bartolomé Bennassar, Jean-Pierre Dedieu, Gustav  Henningsen, etc.) y la exclusiva valoración de los denominados “autos de fe” que eran sólo un acto público y no una ejecución de la persona. Así pues, el autor, familiarizado con la escuela anglosajona, y la francesa (Escuela de Annales), es conocedor del revisionismo en cuanto a la utilización de nuevos planteamientos y fuentes en la Historia sociopolítica. Para ello, valora la sociedad de la Baja Edad Media, centrándose posteriormente en los inicios de la Edad Moderna; los siglos XVIII y XIX apenas se tratan ya que hay una menor actividad de la institución (se halla desprestigiada), que sí estuvo más activa entre 1480 y 1530. Si algo caracteriza a H. Kamen es que  es un historiador que analiza en una doble perspectiva, española y europea, temáticas en torno al ámbito de las mentalidades y las crisis sociales (por ejemplo, el siglo XVII), siendo su narrativa cercana y amena.

La obra está planteada en forma de síntesis para llegar al público en general, según afirma Kamen, además de valorar las obras más apropiadas para la realización de la revisión crítica. El contenido puede  dividirse en diferentes temáticas. La primera de ellas, además del prefacio que incluye la declaración de intenciones del autor, trata del análisis de la sociedad bajomedieval, destacando la singularidad del proceso peninsular, ya que hubo una teórica convivencia de las tres grandes religiones del momento hasta el siglo XV. Esa coexistencia, finaliza con la venida al trono de los Reyes Católicos que, sin ser éstos antisemitas, según el autor, fomentan la intolerancia religiosa (a pesar del agravio económico), y la creación de la Inquisición moderna, de características diferentes a la de la Inquisición medieval (ya existía en la Corona de Aragón desde 1232). En este sentido, el objetivo de la Inquisición era acabar con las prácticas judaizantes de los “cristianos nuevos”, aspecto que no es cuestionado por el autor ya que piensa que existió una distancia entre la comunidad judía y la judeoconversa. Por otro  lado, también considera que es necesario saber cómo era la situación del converso, antes de 1492; no obstante, para el cristiano, el judío era visto como una persona rica que vivía en la urbe y en los pueblos. El problema, para el autor, deriva de una hostilidad provocada por tres problemas fundamentales: Las elites de las ciudades debían dinero a los judíos (éstos eran prestamistas); Los cristianos vivían en barrios separados a los de los judíos (ello implicaba que se  generasen prejuicios culturales); Y las comunidades cristianas del mundo rural veían a los judíos como personas explotadoras. Todo ello, se plasma ya en las persecuciones y matanzas de 1391 (“pogromo”), provocando conversiones en masa (a conciencia o no), y una dinámica de conflictividad hasta finales del siglo XV, debido al problema converso. En este contexto, en 1492 los Reyes Católicos deciden expulsar a los judíos, a pesar de las reticencias de Hernando de Talavera (confesor y consejero de la reina Isabel I) , cuyo principal motivo, además de las presiones populares, fue el religioso. Esta afirmación, parece ser la más adecuada ya que con la expulsión de ese año se perdían beneficios para la Corona. Los judíos que se quedaron en tierra peninsular, pudieron conservar sus bienes a cambio de la conversión al Cristianismo. He aquí los orígenes del problema porque se pensaba que, recibir el bautismo de manera apresurada, era por conveniencia, fenómeno que en el siglo XVI supuso la colaboración de la nobleza con la Inquisición para perseguir a los falsos conversos. Siguiendo a Kamen, esta institución tuvo poca actividad contra los herejes, existiendo cárceles en mejor estado que las civiles, idea que va en la línea contraria a la del pensamiento generado por la “Leyenda Negra” (obras generadas entre 1550 y 1560) que pusieron en el  punto de mira la destrucción de las Indias occidentales, la actividad de la Inquisición española y el ”demonio del sur” (Felipe II).

 

METODOLOGIA Y CONCLUSIONES.

La elaboración de esta obra (1965), reescrita posteriormente adaptándose a las nuevas novedades historiográficas, está estructurada en 14 capítulos, y se ha desarrollado a partir de la consulta de fuentes primarias en archivos franceses, británicos (British Library, etc.), italianos (Archivum Romanum Societatis Iesu; Biblioteque Publique et Universitaire, Geneva) y españoles (Archivo Histórico Nacional; Archivo General de Simancas; Biblioteca Nacional; Archivo de la Corona de Aragón, entre otros). Las fuentes secundarias utilizadas son diversas, aunque no menciona algunas de ellas en el cuerpo del texto (sólo aparecen a pie de página) ya que la lista bibliográfica es extensa. Una obra a destacar, como punto de partida de la investigación, y que motivó al autor, fue Los orígenes de la Inquisición (Benzion Netanyahu) y, por otro lado, las del hispanista W.H. Prescott (1796-1859)  de 1855 (en tres volúmenes) y la de Henry Charles Lea (1825-1909)  Historia de la Inquisición en España (dividida en 4 volúmenes) a modo de obra de referencia sobre esta temática, publicada entre 1906 y 1908. En referencia a autores españoles, también  destaca la obra decimonónica de Juan Antonio Llorente (1756-1823), uno de los últimos funcionarios del  tribunal inquisitorial y que influyó posteriormente en la obra del mencionado Prescott. En España, hubo dos corrientes historiográficas. En primer lugar, la basada en la tesis del gran Américo Castro (1885-1972), que demuestra que la Inquisición española fue una máquina represiva que acabó con la creatividad de los judíos (la imprenta y el pensamiento fueron objeto del control). En segundo lugar, hay otra tendencia que parte de la obra del historiador Yitzhak Baer (1888-1980), autor que explica que la Inquisición fue antisemita y atacó a un mismo pueblo (judíos y judeoconversos). A todas estas corrientes, habría que sumar la propia experiencia del hispanista británico (historiografías británica y francesa).

Los argumentos utilizados por H. Kamen  pueden satisfacer la opinión de una parte del público lector, siempre sin olvidar que se nutre de un aparato crítico para validar sus teorías. No hay que olvidar que, en la actualidad, la sociedad occidental vive en democracias asentadas, y ha asimilado el concepto de las libertades individuales. En cualquier caso, el autor ha valorado testimonios de personajes de la época (fuentes de archivo) de una manera objetiva, pero, desde los años 90 del pasado siglo XX, las perspectivas han cambiado en cuanto a la temática inquisitorial. Posiblemente, los argumentos del autor en ocasiones han de ser matizados. Un ejemplo claro, y que se repite en varias ocasiones en la obra, es que se llega a afirmar que los Reyes Católicos no eran antisemitas y que, en más de una ocasión, beneficiaron a los judíos. Este argumento, hoy en día no se puede sostener, aunque se puede matizar. La obra de Isabel y Fernando ha sido inmensa gracias al Descubrimiento de América de 1492, la creación de unas bases para un aparato estatal, etc. pero no debemos olvidar que, a finales del siglo XV, la Península se hallaba en los últimos coletazos del proceso de la “Reconquista” (concepto revisado desde hace unas décadas) si dejamos a un lado los acontecimientos de la expulsión de los moriscos de 1609 durante el reinado de Felipe III. En ese mismo año de 1492, a partir de una serie de informaciones procedentes de Andalucía llegadas a la corte, se expulsa a los judíos porque se cree que la misma religión (Cristianismo todavía unificado, anterior a la llegada del Luteranismo) une a la población a través del poder político renacentista. Los Reyes Católicos estaban preocupados por el problema converso y actúan de tal forma en la expulsión, no como una medida racial (en este sentido se puede estar de acuerdo con H. Kamen) sino como una medida político-religiosa. Así pues, la sociedad peninsular no era tolerante, pero tampoco la europea; en el momento de la rendición del Reino nazarita de Granada, la victoria castellana se celebró como un éxito europeo. Bajo mi punto de vista, la Monarquía era el reflejo de lo que pensaban sus súbditos y obviamente hubo torturas y ejecuciones, generalmente en las urbes.

Otro de los argumentos del autor, sí merece la pena subrayarlo. En las conclusiones de la obra, se hace alusión al problema existente de la  Monarquía hispánica  con dos Estados importantes de la Europa occidental. Se refiere a Inglaterra (fracaso español de la “Armada Invencible”) y a las Provincias Unidas (revueltas holandesas con respecto a España), que tenían las imprentas con mayor actividad de Europa. El uso de la imprenta desde el siglo XVI, claramente incidió en la división de Europa en dos áreas geográficas: La Europa protestante al Norte frente a la Europa católica meridional, hoy en día difuminadas por el proceso de la Globalización. Sin ir más lejos, se publicaron obras que ponían en cuestionamiento la legitimidad de la Santa Sede, y la libertad religiosa en España (se dieron focos protestantes en Valladolid y Sevilla, herejías en el centro peninsular y procesos inquisitoriales en relación a fenómenos como la brujería en el siglo XVII) obviando la actividad inquisitorial en los Países Bajos (según Kamen, entre 1557 y 1562 se ejecutaron a 103 herejes en Amberes), mucho más hostil que la peninsular.

Para finalizar, recomiendo leer esta obra amena de un gran maestro que marcó un hito en la historiografía de los últimos 50 años, y que generó un mayor número de cuestiones décadas después. En los años 70 del siglo XX se siguió trabajando con documentación inquisitorial, realizando una cuantificación de la actividad de la institución. Más adelante, en los años 90, cambian las perspectivas, abandonándose la cuantificación y los trabajos realizados en la década de los 70. Las fuentes no reflejaban objetivamente el fenómeno judeoconverso, por ello que se analice la institución de la Inquisición valorando el comportamiento de la sociedad peninsular. A esto habría que sumar que, la sociedad actual es cada vez menos creyente y la fe es considerada de una manera diferente a la de épocas del pasado. Tampoco debemos engañarnos, desde la aparición de la primera edición del libro sigue presente el sentido negativo de la Inquisición y esto se debe, en gran medida, a la libertad individual y religiosa presente en el Occidente del año 2020, y al ya consabido mensaje de culpa reconocido por el líder espiritual del mundo católico (Juan Pablo II). Tal vez debamos entender que la Inquisición tuvo un carácter político tal y como defienden H. Kamen, R. García Cárcel, B. Bennassar,  Dufour, etc. Por ello, invito a todo el mundo que se acerque a dilucidar qué es mito y qué es real teniendo en cuenta que, desde la expulsión de los judíos, la Corona perdió una mano de obra muy importante a nivel de conocimientos y de rentas de las comunidades judías, sin olvidarnos tampoco de los moriscos.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

BENNASSAR, B., Inquisición Española: poder político y control social, Barcelona, Crítica, 1981.

DUFOUR, G., La Inquisición española. Una aproximación a la España tolerante, Barcelona, Montesinos, 1985.

GARCIA CARCEL, R. y MORENO MARTINEZ, D., Inquisición, Historia crítica, Madrid, Temas de Hoy, 2000.

GARCIA VILLOSLADA, R. (dir.), Historia de la Iglesia en España, Tomos III-1 y III-2: La Iglesia en la España de los siglos XV y XVI, Madrid, Biblioteca de Autores cristianos, 1980.

KAMEN, H., La Inquisición española. Una revisión crítica, Barcelona, RBA Coleccionables, 2005.

LEA, C., Historia de la Inquisición Española, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1982.

LLORCA VIVES, B., La Inquisición en España, Barcelona, Labor, 1946.

NETANYAHU, B., Los orígenes de la Inquisición en la España del siglo XV, Barcelona, Crítica, 1999.

PEREZ, J., Breve Historia de la Inquisición en España, Barcelona, 2009.

TELLECHEA IDIGORAS, J.I., Tiempos recios. Inquisición y heterodoxia, Salamanca, Sígueme, 1977.

 


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Javier González García

Licenciado en Historia Técnico Superior en Administración y Finanzas

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3 comentario en “La Inquisición española de KAMEN

    1. Hola Diana, buenas tardes desde España.

      En primer lugar, nos alegra enormemente que, desde México, este tipo de artículos históricos sean del interés del lector. Tendremos en cuenta la Historia de México para futuros artículos, ya que es un país al que adoramos por su rico pasado

      Un saludo cordial y muchas gracias por el comentario

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